Tarotistas de verdad españoles

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Cuando se llama a un teléfono del tarot, de los muchos que hoy día tenemos a nuestro alcance, nos podemos llevar la ingrata sorpresa que nuestra llamada es desviada a otro país donde nos atiende una chica o chico y, en muchos casos, nos habla con expresiones que no logramos entender.

Normalmente esto se produce por una causa empresarial donde la cualidad del tarotista ha sido mercantilizada y donde poco nos podemos fiar de los anuncios que leemos y donde nos prometen mucho y dan muy poco. Si queremos tener tarotistas de verdad españoles, que entenderán mejor los problemas de la persona, debemos buscar aquellos anuncios o webs que no nos engañan.

Y no es que en otros países no se ejerza bien la suerte del tarot, todo lo contrario, hay grandes tarotistas, pero lo que si debemos es de huir de plataformas telefónicas que estandarizan las llamadas y donde hay poco tarot y, por el contrario, mucha cartomancia.

No es lo mismo cartomancia que tarot, el primero sólo es el arte de saber leer las cartas en predicción del futuro; el tarot es establecer una conexión con el devenir de la persona según la tirada de los arcanos estableciendo líneas en el Tiempo e interrelaciones con los mismos, además de existir una preocupación espiritual por el consultante.
carmen tarotista real
El buen tarotista, el tarotista de verdad, es aquel que va más allá de la simple predicción y también ve el lado humano, como afectan las cartas y el futuro a la persona, aconseja, orienta, se preocupa; en muchos casos es el amigo que quisiera toda persona tener y que tiene una baza única: ve el porvenir.

En España hay muy buenos tarotistas, auténticos, fiables, que están muy bien formados, con años de experiencia y que, en muchos casos, tienen otras cualidades que potencias sus predicciones y que son, incluso, más importantes que el saber echar las cartas.

Videntes que dicen las verdades que no quieres oír

Hay personas que tiene el don de ver más allá del momento presente, de ver lo que está por acontecer, son los llamados clarividentes.

Los auténticos son videntes que dicen las verdades que no quieres oír, todos cuando acuden a una consulta o llaman a un teléfono quieren saber lo bueno pero no lo malo y todo entra dentro del plan de la divina providencia.

Saber lo bueno y lo malo es necesario, incluso saber aquella parte de la persona que no es tan grata de conocer, el lado más negativo, más obtuso, más ensimismado, con más carácter y que, normalmente, todos tenemos pero queremos dejarla a un lado.

El vidente dice la verdad que no se quiere escuchar, problemas en los que el consultante ha sido el causante, errores cometidos que no quiere atribuirse o atribuye a otro, fallos en el trabajo o con la pareja, en el pasado, presente o futuro y que todo está dentro del campo de visualización del vidente.

El buen vidente es aquel que te dice todo, sea malo o bueno, ya que todo es lo que va a afectar  a la persona y su futuro; por supuesto la predicción será acertada y ello establecerá el grado de confianza en esa persona con la que hemos conectado y que sabemos de la realidad de su don.

Una consultante decía: “Llamé al vidente que me recomendó mi hermana y me dijo, sin hablar conmigo ni saber nada, que ese problema que había tenido en el trabajo había sido por mi culpa, había ido a trabajar cansada y tras pelearme con mi novio y no estaba centrada. Me dijo que si hablaba con mi jefa y lo reconocía me daría una nueva oportunidad”.

Asombrada la chica quedó aún más perpleja cuando “hablé con mi jefa y me dijo que me daba una nueva oportunidad y que cuando me pasara algo así lo hablara con ella que sabría entenderme, me dejó helada. Es una vidente extraordinaria, no paro de recomendarla”.

La realidad aunque no te guste

El vidente real no puede limitar la visualización del futuro a aquello que la persona pide: “dígame sólo las cosas buenas”, cuando comienza la videncia todo afecta y todo se ve, otra cosa es que la persona lo calle y no exprese.

Pero el buen vidente es aquel que expresa la realidad aunque no te guste y el que te lo dice todo por qué puedes evitar situaciones desagradables, injustas e, incluso, evitar un accidente, todo entra dentro de lo posible.

Muchas veces la realidad es incómoda, no es grata de escuchar, a nadie le gusta que le digan que ha pasado algo por su culpa o que es responsable de cosas mal hechas. Por ello la realidad aunque no te guste debes de escucharla para mejorar y evitar esas situaciones.

Esa es la diferencia entre el buen vidente y el mal vidente, es la diferencia entre el vidente verdadero y el que no lo es, o del tarotista real al simple cartomante.

Tarotistas españoles sin gabinete

¿Cómo podemos saber que estamos llamando a un tarotista real o a un vidente real y no a uno que lo finge? Es difícil de saber pero siempre hay rasgos que podemos identificar y saber a dónde realizamos la llamada.

El tarot bueno es aquel que realizan los tarotistas españoles sin gabinete, tarotistas libres que no trabajan para empresas ni plataformas donde la persona trabaja atrapada, con cola de llamadas, donde tras colgar el teléfono reciben otra llamada y otra y así durante toda una jornada laboral. En ese ambiente no se puede dar el mínimo de concentración exigible para hacer un buen tarot.

Estos trabajan por libre, dedican toda la atención y concentración a la persona que realiza la consulta y está muy por encima de estandarizar predicciones, todo es personalizado y exclusivo a la persona que realiza la consulta.

Hay tarotistas españoles de verdad, sin gabinete, que hacen un gran trabajo y están esperándote para poder ayudarte en esos problemas e inquietudes que te afectan.